Números para matar lobos

  • La Junta de Castilla y León ignora las disposiciones europeas y continúa con su programa de caza de lobos.
  • Las resoluciones de la Junta se basan en censos discutidos y trabajos americanos no extrapolables a España.
  • El Observatorio del Lobo pone la atención en que el estado de conservación del lobo en esta Comunidad no puede asumir los cupos de caza

En el último Boletín Oficial de la Junta de Castilla y León (23 de octubre de 2019) se ha hecho público el “Plan de aprovechamientos comarcales de lobo” para las próximas tres temporadas, que permitirá matar hasta 339 lobos en dicho período, un total del 30% de la supuesta población de la especie al norte del río Duero, territorio donde el lobo todavía es considerado especie cinegética. Dicha resolución se basa, fundamentalmente, en dos trabajos: el discutido censo regional de la especie realizado en 2012-2013 (¹) y un informe elaborado en la región norteamericana de los Grandes Lagos en 1995 (²), en función del cual se deduce el porcentaje de lobos a cazar. Por lo tanto, tenemos que asumir que hoy en día la gestión del lobo en España se realiza únicamente por su siniestro valor como pieza de caza, justificándose mediante censos discutidos y desactualizados y trabajos extranjeros que no son válidos para la población ibérica.

Desde su aparición, el Censo Regional del lobo en Castilla y León ha sido un documento constantemente criticado por científicos, conservacionistas y sociedad civil, ya que se suele considerar que está sujeto a una severa incertidumbre metodológica (³) y que, como sucede en España con todo informe elaborado por las propias administraciones, propone unas estimas poblacionales sobredimensionadas, que no se basan en observaciones fiables, pero que sirven para amparar una gestión del lobo basada en controles letales y aprovechamiento cinegético. Uno de los aspectos que mejor evidencian esta falta de solidez es que Castilla y león considera que cada manada está compuesta por 9 individuos, lo cual choca frontalmente con observaciones autorizadas e independientes (⁴,⁵) que asumen entre 3-4.5 individuos por manada en la Península Ibérica, similares a otras poblaciones europeas que tampoco alcanzan de ninguna manera tamaños de grupo tan elevados.

Por otro lado, en el último BOCYL se justifica la citada extracción del 30% de la población a partir del mencionado estudio norteamericano de T.K. Fuller, en el cual se sugiere que un 35% de mortalidad puede suponer una regresión poblacional de la especie. Ahora bien, la mortalidad real en el lobo es una variable que nunca ha sido tenida en cuenta ni para las estimas poblacionales ni para las decisiones sobre su gestión o aprovechamiento (⁶) y, cuando se hace, se trata de un mero trámite documental para maquillar decisiones ya tomadas de antemano, como revela el testimonial análisis de esta variable en la citada Resolución, que sólo aprecia “mortalidad significativa” en una única “comarca lobera” en todo el contexto castellanoleonés.

De la misma manera, el contexto ecológico en que fue elaborado dicho estudio no es extrapolable a la Península Ibérica, donde el lobo vive en entornos más humanizados, está sometido a variables distintas y debe asumir una mayor mortalidad no natural. Resulta evidente que en la “gestión” del lobo la mortalidad real y no natural de la especie es una realidad incómoda y su tratamiento es una prueba evidente del poco interés que tienen las administraciones públicas por mantener un estado de conservación favorable, que permita al lobo recuperar sus territorios históricos, como obliga la Directiva Hábitats. Debemos señalar que el cupo de lobos previsto ha bajado de 143 a 113 anuales, con lo cual se admite el descenso poblacional, además de eliminarse las extracciones (permisos de caza) en aquellos territorios donde ya han matado a todos los lobos (Soria y Este de Burgos) o donde la presencia se ha reducido dramáticamente (Páramo, Esla-Campos y Sahagún de León, Cerrato y Campos en Palencia y Campos-Pan en Zamora). En todas estas zonas, irónicamente, la Junta no aprecia “mortalidad significativa”.

A este respecto, queremos comentar el caso de la provincia de Zamora, territorio emblemático para el lobo ibérico. Para el período 2019-2021 se prevé la caza de 87 lobos en Zamora, 29 por temporada. Si bien para cualquiera que conozca un poco la biología de esta especie y, a la vez, no esté a sueldo de nadie que decida matar lobos, esta cifra no es asumible para mantener un estado de conservación favorable, hay que tener en cuenta los antecedentes más recientes del lobo en esta provincia. Según datos publicados por la propia Junta (⁷), en el período 2010-2016 se declararon 222 lobos muertos en Zamora: 42 lobos atropellados, 3 abatidos por furtivos y 177 abatidos por cazadores.

Si bien estos datos oficiales evidencian que los cupos de caza son inasumibles de por sí, debemos considerarlos inferiores a los reales: a los 42 lobos atropellados en dicho período debe añadirse un elevado porcentaje de atropellos que no se declaran, debiendo aclarar que la cifra de atropellos no se sustrae de los cupos de caza y que, por sí sola, significa un grave revés para la salud de la población. Sobre el dato de muertes por furtivismo, resulta ridículo de por sí (3 ejemplares en seis años). Teniendo en cuenta que una de las justificaciones esgrimidas por el gobierno regional para desarrollar su programa de caza de lobos era paliar el furtivismo, los 177 abatidos legalmente en seis años y en una única provincia evidencian que la gestión del lobo se realiza a la carta según los intereses económicos del sector cinegético, que es quien marca las directrices en el trato que las administraciones dan al lobo, y no el propio marco legal europeo o el estado de conservación real de la especie.

En conclusión, desde el Observatorio del Estado de Conservación del Lobo (OECL) queremos transmitir que la propia biología del lobo como depredador apical hace imposible la existencia de una densidad de población que haga necesario el control de la especie. Pese a ello, la gestión pseudocientífica del lobo en España se basa en el control letal y la extracción cinegética, un tipo de gestión que no es válida ni necesaria como mecanismo de control del lobo ni de su incidencia sobre el ganado doméstico, como vienen demostrando constantemente innumerables trabajos (⁸). Se trata de métodos que desestabilizan los grupos familiares y su comportamiento natural, que anulan la expansión de la población y la recolonización de sus antiguos territorios y que comprometen gravemente la viabilidad genética de la especie.

Finalmente, debemos llamar la atención de la sociedad sobre la responsabilidad moral que tienen todos aquellos biólogos, técnicos y agentes medioambientales con cuyo trabajo se sustentan estas decisiones que comprometen gravemente el estado de conservación del lobo en España.

Observatorio del Lobo-Área de Publicaciones

Abraham Prieto
José Antonio de la Fuente
Antonio Luengo
Andrés Alonso

REFERENCIAS

(1) SÁENZ DE BURUAGA M., CANALES F., CAMPOS M.A., NORIEGA A., MUÑOZ F. & NAVAMUEL N. (2015). Censo regional de lobo (Canis lupus) en Castilla y León. Consultora de Recursos Naturales, S.L. para censo nacional de lobo ibérico. Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León y Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (TRAGSATEC)

(2) FULLER, T.K. (1995). Guidelines for gray wolf management in the northern Great Lakes region. International Wolf Center, Technical Publication 271: 1-19.

(3) ECHEGARAY, J. (2014). Censos de lobos en España. Revista El Ecologista nº83.

(4) FERNÁNDEZ GIL, A. (2014). Osos y Lobos, comportamiento y conservación de los grandes carnívoros en la Cordillera Cantábrica. Calecha, 149 pp.

(5) PRIETO A., GONZÁLEZ V., BARRIOS L. &. PALACIOS F. (2019) Pack size effects on Iberian Wolf demographics. Informe en preparación.

(6) Falsos paraísos del lobo: Zamora (https://tercerainformacion.es/opinion/opinion/2017/07/25/los-falsos-paraisos-dellobo-zamora)

(7) Boletín Oficial de las Cortes de Castilla y León (BOCCL-09-017872, Número 286, de 12 de junio de 2017, PE/004845-03/9, páginas 35.178-35.185)

(8) QUEVEDO M., ECHEGARAY J., FERNÁNDEZ-GIL A., LEONARD J.A., NAVES J., ORDIZ A., REVILLA E. & VILÁ, C. (2018). Lethal management may hinder population recovery in Iberian wolves. Biodiversity and Conservation, 1-18.

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